“Entonces pensó que, por mucho que la vida sea incomprensible, probablemente la atravesamos con el único deseo de regresar al infierno de quien nos creó, y de habitar en el mismo junto a quien, en una ocasión, nos salvó de aquel infierno.”¨
Éste es un fragmento de Sin sangre, libro del italiano Alessandro Baricco que regalé a mi madre por su cumpleaños. Por desgracia, a ella no le ha gustado.Sin embargo, a mí sí; cuestión de sensibilidades distintas, supongo.
Y conste que no suelo equivocarme en la elección de obsequios.
Como está implícito en el texto, el comportamiento de las personas no siempre es sencillo de comprender. Tal vez porque cada uno actúa con una lógica distinta.
Ayer tuve varias conversaciones interesantes, pero hay una, importante, en la que tal vez me faltó añadir algo para hacerme comprender más.
Soy joven, sin duda. Pese a lo cual he vivido en piel propia o en la de personas muy cercanas experiencias que podrían calificarse de muchas formas -y difícilmente podría decirse que han sido gratas-.
¿Por suerte? De todo aprende quien está dispuesto a aprender. Y yo prefiero quedarme con la parte positiva, desde luego. Estoy cansado de quejas gratuitas, estoy cansado de victimismos, como he dicho en más de una ocasión.
No es Amar ser de, sino ser con. Los celos tienen más que ver con el egoísmo y con la inseguridad que con otra cosa. Pero claro, todos los seres humanos somos egoístas e inseguros.
Supongo que cobardía y egoísmo repugnan a cualquiera. Pero repugnan en mayor medida cuando se ha sido testigo cercano de sus secuelas. Tal vez por eso mi reacción pueda ser un tanto visceral con respecto a algunas cuestiones. Por eso hacen que me hierva la sangre.
Pero yo nunca pierdo la frialdad, ni la compostura. No vayamos a olvidarlo.
Porque yo no me conformo con pequeños amores de juguete.
Preciosa canción.
*Al menos habría que tener claro qué es lo importante para cada Uno*
:***
(LuNa)