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[…] ¿Acaso no podría recibir el respaldo de la ciencia? ¿Qué sabemos sobre la materia? ¿Y si las ondas que provocamos al hablar pudieran alterar la órbita de los electrones circundantes hasta el punto de producir grandes cambios en la realidad…? Observad, además, que es tradicional en todos los “hechizos” el componente sonoro, el “abracadabra” y cosas así… ¿Y si fuera justo ese componente la causa real del efecto…? Pensad en los rezos, en las oraciones a los santos que, según la creencia popular, pueden producir determinadas cosas… Recordad que Dios es el “Verbo”, y crea el mundo con la palabra… Y “poesía” viene de poiesis, que en griego significa “creación”. ¿No podría tratarse todo esto de vagas metáforas que giran en torno al poder oculto del lenguaje y su transmisión secreta mediante la poesía? […]

[extraído de La dama número trece, de J. C. Somoza]