La máscara en sí preserva, protege, rige a la comunidad en los actos más importantes de su vida y aúna la naturaleza, los poderes inalcanzables y al hombre en una singular unión. Se usa tanto en rituales cosmogónicos, como de fertilidad o de iniciación y se talla según criterios guardados celosamente por los propios iniciantes […].
[fragmento del folleto informativo de la exposición África, tradición sagrada, Marta Sierra Delage]