Capítulo en blanco

El blanco se hace desear. La violación comienza. ¿Dejar o no dejar el blanco? Pero dejarlo es siempre dejarlo para otro. Todos los espacios en blanco son para mí, son para ti, son para quien primero los alcance. Una tela en blanco, una cuartilla en blanco, una carta en blanco. Todo es posible. Todo se esconde detrás del blanco. El blanco es siempre metálico, acerado, y nos hiere los ojos. Un verso sobre la cuartilla, una mancha sobre la carta, un color sobre la tela, son funciones elementales, esenciales, necesarias. Pero un verso requiere otro verso, una frase pide otra frase, un color solo con el blanco resulta incestuoso, provocativo, ofensivo, inmoral. Es una cópula demasiado ostensible. ¿A quién primero se dirige el blanco? ¿A nuestra pluma, a nuestro entendimiento, a nuestro pincel? A ninguno de ellos: el blanco se dirige siempre a nuestro sexo. Es menester violar el blanco. Allí la mancha roja dice su sangre, el azul dice su mar o el verde sus entrañas. Es menester combatir la inhumanidad del blanco hasta hacerle llorar, hacerle gemir, hacerle confesar todos sus secretos, obligarle a desnudarse. Entonces quizá nos dirá, con acento desesperado, las noches pasadas ante la lumbre, esperando, con la tristeza entre los grises de la mano. O sabremos de una pasión nutrida entre dientes, sin ni un mendrugo de pan para roer. O nos revelará, al oído, aquel amanecer purísimo que debajo de la ceja llevaba escondido.

No hay ningún mármol griego detrás del blanco.

[Capítulo en blanco, extraído de Fragmentos del laberinto, Josep Palau i Fabre]

2 comentarios en “Capítulo en blanco

  1. Interesante reflexión sin duda. No conocía a ese escritor hasta que lo has ido poniendo por el journal. ¿Me recomiendas algo en especial?

  2. Joseph Palau i Fabre. Poeta, narrador, autor de teatro, ensayista –gran experto en la obra de Picasso- y traductor, Palau es un “alquimista del verbo” que prolonga la tradición de Ramón Llull y Arnau de Vilanova, pasando por Rimbaud y Baudelaire, para plantarse de lleno en la modernidad y sus vanguardias.

    Por primera vez, en español, traducida por el autor, publicamos una edición completa de Poemas del Alquimista, libro que se editó de forma clandestina en 1952 y que no conoció en catalán una edición definitiva, libre de censuras, hasta 1976.

    Esto es un fragmento de la contraportada de una antología exhaustiva de la obra poética del autor, en una primorosa edición bilingüe y traducida por él mismo. Está publicada por Círculo de Lectores (en caso de que no seas socio existen librerías donde se pueden encontrar las obras publicadas en exclusiva, pero, con toda honestidad, creo que merece la pena formar parte del club). Es bastante interesante, aunque de los últimos autores que he leído me quedo, sin duda, con Tomás Segovia. Si bien, son estilos distintos.

Los comentarios están cerrados.