Contenidos relativos al márketing, entendido en su acepción más amplia (satisfacción de necesidades mediante el intercambio de bienes y servicios realizado por personas -físicas y jurídicas-, en un entorno de libre mercado). Se presta especial atención a la actividad promocional y publicitaria.
Si bien materias como la economía o el márketing no son las más habituales en este blog, es cierto que he venido prestándoles cierta atención durante los últimos años. Y, curiosamente, las entradas más visitadas son precisamente éstas.
A partir de ahora notaréis que cada vez incluyo menos contenidos de este tipo y me gustaría aclarar que existe un motivo: he decidido comenzar un blog profesional, al margen de Borrador B, dedicado a estos temas.
Aún así, en ocasiones será inevitable destacar genialidades “marketinianas” como ésta. Y es que la cabra tira al monte, como se suele decir.
Leyendo cosas como éstas, gentileza de Dr. Hans Häusel y Javier Piedrahíta, dan ganas de profundizar en la materia. Atención a este par de fragmentos: Leer el resto de esta entrada »
Un par de apuntes de márketing, que últimamente tengo el tema algo abandonado:
Por una parte, este artículo de Eugeni Brotons Cuixart titulado El vino y su estrategia de marca, que no dice nada nuevo pero lo que dice lo dice muy bien. Estrategia de marca con claridad y yendo al grano.
Es gracioso realizar el seguimiento de cómo un proyecto musical se va convirtiendo, poco a poco, en un grupo de culto. La consolidación de Ordo Rosarius Equilibrio en la escena es indiscutible y, con el apoyo de Roger Karmanik, se valen ya de recursos sólo aptos para aquellos que se saben objetivo de los coleccionistas: por ejemplo, las dos ediciones limitadas (444 copias) de su último álbum en picture disc .
El enfoque provocativo de sus trabajos, un sabio uso del merchandising y una trayectoria llena de colaboraciones inteligentes dan sus frutos, como se puede comprobar.
Vivimos rodeados de marcas. Marcas que condicionan nuestra percepción de productos y servicios, que nos inspiran o nos repugnan, que tratan de seducirnos y conquistarnos. Señuelos sofisticados diseñados con mimo para activar los resortes oportunos.
En fin, no pretendo teorizar en exceso sobre el concepto de marca. Lo que sí me parece curioso es que tampoco el branding, esto es, el arte de generar y gestionar marcas, pueda escapar a los nuevos tiempos. ¿O acaso puede huir de la portentosa capacidad para compartir y colaborar que nos brindan las nuevas tecnologías?
Un par de experimentos curiosos sobre el tema para quien quiera curiosear: Democreatedtm Brand y Spoonch.
Han transcurrido ya casi dos meses desde que uno de los miembros del equipo de Twenga se puso en contacto conmigo para ofrecerme la posibilidad de colaborar con ellos. Mi respuesta fue que no tengo ningún problema en escribir algo acerca del funcionamiento de este comparador de precios, entre otras razones porque soy usuario habitual del mismo y, además, encaja con mi “línea editorial”. Tanto es así que pienso aprovechar la oportunidad para tocar tres temas: influencia de internet sobre los procesos de compra, publicidad en blogs y comparadores de precios.
Bien. Cualquiera que esté al día en cuestiones de márketing es consciente de que la influencia de la red en los procesos de compra es cada vez mayor. Los consumidores utilizamos la red para buscar información, comparar productos y precios, comunicarnos con las empresas e, incluso, denunciar lo que no nos gusta. La tecnología ha puesto en nuestras manos un poder que desafía las estrategías del márketing tradicional, dando un paso hacia adelante rumbo hacia la competencia perfecta. Basta con echar una ojeada a este artículo de MarketingDirecto.com o a este otro de eMarketer para comprobarlo.
Tomando esta situación como punto de partida, la blogosfera comienza a cobrar importancia. Sí, la blogosfera, ese ágora en la que todos tenemos voz y voto. Los blogs se han convertido en plataformas que pueden dar o quitar prestigio, influenciar la percepción de terceros sobre marcas, productos, imágenes corporativas. No es casualidad que aquellos que saben adaptarse a los tiempos conversen ya de tú a tú con sus clientes (y en este mismo blog hay algún que otro buen ejemplo).
Pero claro, ¿por qué este blog? Al fin y al cabo hay miles de bitácoras activas. La respuesta en este caso no es demasiado difícil… la palabra mágica es PageRank. Borrador B cuenta con un posicionamiento interesante, y eso hace que sus contenidos logren una buena visibilidad en buscadores.
En fin, este blog siempre ha sido un juego. Algo puramente personal, sin ánimo de lucro. Todo esto no es impedimento para que la opción de contar con publicidad resulte atractiva, ya que “a nadie le amarga un dulce”. Es más, sería un interesante experimento para mí. Por tanto, no dudé en plantear diferentes posibilidades de colaboración. Véase:
[...] and I’d like to analyze with you the different possibilities I would consider:
Text link: I’m convinced that Twenga doesn’t want to “cheat”, so I’d choose this option… but with a rel=”nofollow” attribute. I prefer fair play with search engines.
Banner: it could be located under the tags cloud. Let me think what you think about this option.
Widget: this is the future, but I don’t know if Twenga has developed widgets.
Finalmente mi compromiso se limita a escribir sobre Twenga y yo soy un hombre de palabra. Twenga, entonces.
No recuerdo exactamente cuánto hace que descubrí este comparador de precios, aunque desde luego ha pasado ya más de año y medio desde entonces. Basta con buscar en Google “comparador de precios” para darse cuenta de que hay unos cuantos activos. Yo me encontré con Twenga por pura casualidad, realizando una búsqueda sobre un producto, y cuando visité esta web por primera vez no sabía que se trataba un comparador de precios. Y me quedé gratamente sorprendido por un razón: la gran cantidad de resultados que me ofreció (mucho mayor que otros comparadores que había utilizado con anterioridad). Está claro que la utilidad de estos servicios depende en gran medida de que la cantidad/calidad de resultados sea significativa y en este caso lo era. Desde entonces recurro a Twenga de forma habitual cuando quiero saber cuánto puede costar un producto; no es infalible, pero es una buena opción de hacerse con un precio de referencia. Además de esto, ofrece histórico de precios, productos alternativos, evaluación de tiendas, alertas de precios, noticias relacionadas con los productos…
Echo de menos alguna que otra cosa, como contar con testimonios de los usuarios acerca de los productos, pero hoy por hoy es una de mis páginas principales para obtener información cuando estoy considerando la adquisición de un producto. Y confío en que continúe mejorando, por supuesto.
La verdad es que si uno se para a pensar friamente lo que consiguieron Vít Klusák y Filip Remunda parece increíble. Increíble, pero cierto. Y lo más interesante no es que lograsen una campaña publicitaria increíble para un producto inexistente, sino lo revelador que resulta el documental resultante. Como mirarse al espejo.
La primera referencia en relación a este “falso anuncio” me llegó a través de peregrinodelasrías, aunque la noticia se ha propagado como la pólvora y blogs de toda índole le han prestado atención. En especial los dedicados al márketing, tal y como se puede comprobar en estas entradas de taller d3 o The Orange Market.
Aunque no sea políticamente correcto, tengo que decir que me parece una pieza brillante. Todo un ejemplo de cómo impactar invirtiendo pocos medios, recurriendo a un tema habitual (sexo) de forma directa, pero no explícita. Y, además, con mucho, pero que mucho sentido del humor. Humor negro, provocativo y caricaturesco, de ése que me gusta, ya sabéis.
Me pregunto, como suelo hacer, si se habría levantado tanto revuelo en el caso de que los roles sexuales fuesen distintos. Apuesto a que no hubiera levantado tantas ampollas, desde luego.
En la web de la Asociación Española de Anunciantes es posible encontrar material de los foros que organizan, y doy fe de que echarle un ojo no está de más. Nunca he asistido a uno de estos foros, pero tienen buena pinta, al menos a juzgar por material como éste, que da título a esta entrada.
En estos tiempos en los que parece que la gestión de las marcas cobra cada vez más importancia es un reto plantearse cuáles deben ser las respuestas de las organizaciones ante situaciones de pérdida de control (como ésta, por poner un ejemplo).
Desde luego yo sopesaría con cierto detenimiento, ante todo, las consecuencias de las posibles medidas a adoptar, no vaya a ser que resulte peor el remedio que la enfermedad…
Escuchando: Vegas – The kilimanjaro Darkjazz Ensemble
Crisis significa cambio en griego. Que es lo que necesitamos. Las recesiones son buenas para que los más listos tiren para arriba. Los anunciantes más hábiles invierten más durante la crisis. Los miedosos no, lo que hace que sus marcas bajen, porque creen que recortando gastos en publicidad les ayudará…
Fragmento de la intervención de Ángel Riesgo en Publicidad 2020.
Al ver este vídeo no he podido evitar recordar muchas de las celebérrimas escenas de Matrix en las que se recurre a este espectacular efecto. No obstante, este spot publicitario es más que un mero alarde técnico, hay algo más allá de la plasticidad del tiempo bala. Hay comunicación, y de la buena.
Bonita, ¿verdad? Y limitada a 200 unidades. Si no fuera porque no bebo casi me darían ganas de comprármela… aunque siempre podría ser una inversión. ¿Importe a satisfacer? 62 € (supongo que gastos de envío aparte).
Hablaba hace unos días del “antimárketing” aplicado a la música. Hoy me apetece dedicar unas líneas a la utilización del merchandising como fuente de ingresos, ya que hay casos realmente espectaculares. Es posible que, de primeras, se asocie esta práctica a los grupos “súperventas”, pero existen numerosos casos de éxito fuera del mainstream. Así, el grupo norteamericano Slayer es un ejemplo fantástico, puesto que comercializa todo tipo de productos bajo su marca: desde las típicas camisetas hasta ropa interior, desde hebillas a jarras de cerveza, desde bolas de navidad hasta petacas. Mil y una cosas como, por ejemplo, este casco:
¿Que se venden menos CDs? Pues sí. ¿Que se pueden encontrar fuentes de ingresos alternativas? Pues también.
Hoy me apetece dedicar una entrada a Stephen Brown, por dos motivos:
En primer lugar, porque me parece un tipo con unos planteamientos la mar de interesantes. Por ejemplo, toma en consideración el riesgo de creer a pie juntillas ese paradigma del márketing que reza “la orientación al cliente lo es todo”. Y muchos dirán: “pues claro, ¿existe acaso alguna alternativa a este planteamiento?“
Entramos entonces en el segundo punto, que es el análisis de algo que yo llamaría -atrevido que soy- antimárketing. Que nadie me malinterprete, no se trata de obviar todos los principios “marketinianos”… pero sí ése que dice “Client is King”. Gente como Steve Jobs o Madonna lo hacen. ¿Madonna? Pues sí, tal y como aclara este artículo de MárketingDirecto.com, basándose en los postulados del Sr. Brown.
Por deformación profesional la combinación música & márketing despierta mi curiosidad. Desde luego el caso de Madonna me parece un gran ejemplo, ya que es una auténtica maestra en reinventarse y en sacar partido de las polémicas que genera con su actitud -supuestamente- transgresora. ¿Más ejemplos? ¿Qué tal Marilyn Manson o Sopor Aeternus? La verdad es que se me ocurren muchos otros dignos de análisis sin hacer grandes esfuerzos (Kiss, Rammstein, etc.).
En estos momentos hay otro concurso que podría considerarse similar, que se titula “Viewtyful World” y que organiza LG en colaboración con National Geographic. Los usuarios de Flickr más o menos avispados lo habréis descubierto ya, pero sorprende lo desapercibido que puede pasar en comparación con el que he mencionado en el párrafo precedente.
Comunicación, comunicación, comunicación. Y si eso falla, todo lo demás es inútil.
Dicho todo esto, voy a detenerme tan sólo en varios aspectos que me han parecido especialmente destacables:
Desvinculación de las discográficas.- Esta independencia implica libertad creativa absoluta, supresión de intermediarios y, por tanto, trato directo con el cliente, es decir, con sus fans.
Sujeción a CCC.- El hecho de prescindir del enfoque tradicional de la legislación que regula la propiedad intelectual, optando por una licencia Creative Commons para la versión del álbum susceptible de descarga gratuita, implica reformular las reglas del juego de forma sustancial.
Replanteamiento del soporte.- Los bits asumen un gran protagonismo y el formato físico se perfila como opción premium, muy especialmente la edición limitada en vinilo. Este enfoque lo ha sugerido ya Alan Wilder y creo que es el futuro cercano. Eso sí, tengo que decir que 10 USD por un doble CD me parece un precio asumible; 13,49 USD en concepto de gastos de envío, no. Si los gastos de envío no superasen los 7 USD hubiera optado por esta posibilidad; como no es el caso, la descarga ha sido la opción escogida. En esta ocasión, y al contrario de lo ocurrido con Radiohead y su álbum In Rainbows!, la descarga no es un formato de segunda categoría: la disponibilidad de diferentes formatos a escoger (incluyendo flac) y el uso de BitTorrent indican que el tema se ha analizado con calma y seriedad.
Artwork.- Aspecto que se ha mimado, de modo que las ediciones físicas cuentan con presentaciones muy cuidadas y las descargas incluyen el libreto en pdf y otros contenidos adicionales (fondos de escritorio, iconos, etc.). Atención al blu-ray con una apuesta por lo audiovisual en forma de presentación de diapositivas… como ya he mencionado anteriormente, la transición de lo físico a lo digital abre nuevos campos en este ámbito. Y muy, muy interesantes.
He leído ya en varios lugares, como puede ser esta noticia de Barrapunto, acerca de la aficción del Sr. Coelho a “piratear” sus propias obras, filtrándolas en redes P2P o albergando traducciones de sus libros en su blog Pirate Coelho.
En esta ocasión voy a destacar una campaña publicitaria que no me gusta. Creo sinceramente que el copy que ideó el eslogan estuvo poco inspirado y la razón por la que realizo esta aseveración es muy sencilla. Si nos paramos a analizar la frase podemos preguntarnos… ¿Onoes como las cosas buenas? ¿Quiere decir eso que no es una cosa buena, sino un mero sucedáneo? ¿Un remedo? ¿Nos quieren dar gato por liebre con algo que es como las cosas buenas, pero que en el fondo no lo es?
Que alguien me lo explique, por favor. Y conste que no tengo ninguna relación comercial con Ono. Por tanto, no puedo entrar a valorar sus servicios, sino tan sólo esta campaña publicitaria en concreto.